Del coronavirus a la Revolución de Asturias: otro acontecimiento extradeportivo que paró el fútbol
Hablando de períodos históricos, el protagonizado actualmente por el auge del coronavirus promete alterar nuestra vida no sólo durante este momento de cuarentena que sufre España, también una vez acabe todo el caos sugerido por su expansión. Los efectos en la economía ya se hacen notar en las casas e incluso ha afectado al deporte, hoy día lo menos importante; la salud está por encima de todo.
Es precisamente ese riesgo de contagio y la importancia de colaborar con el sistema sanitario lo que ha llevado a tomar estas medidas. Todo encuentra un reflejo en el deporte, que pocas veces se ha visto cancelado por factores extradeportivos. Hablamos, cómo no, de la Guerra Civil en España, pero también de la Revolución de Asturias de 1934, un conflicto que muchos historiadores entienden como el germen de lo que vendría posteriormente.
Situemos previamente la mirada en el fútbol. El Real Oviedo había inaugurado recientemente su primera época dorada gracias a nombres como Casuco, Gallart, Lángara, Herrerita o Emilín, un arma ofensiva sin comparación en la década de 1939 que anotó un total de 174 goles en 62 partidos, es decir, una media de 2,8 tantos por encuentro en tres temporadas.
Como entrante al Campeonato Nacional, en el que el cuadro 'carbayón' debutaría en 1933, nacieron en diferentes zonas de la península una serie de torneos regionales. Estos pronto se alinearían con otras comunidades para elevar el nivel de la competición y sumar distintos equipos que embellecieran el torneo. En el 1934, Asturias y Galicia se unieron para formar el Campeonato Mancomunado Astur-Gallego, que funcionaba a su vez a modo de pretemporada.
La guerra y el fútbol
En lo social, sobre todo en las cuencas mineras del Principado, fue una etapa de total disconformidad con el gobierno central, liderado por el radical-cedista Alejandro Lerroux. Sus políticas, de espaldas a la clase obrera, contaban con el respaldo tres ministros del CEDA, un partido católico y de ideología derechista que supo convivir con la Segunda República.
El descontento elevó el estado de alarma hasta inaugurar un conflicto armado, el de la Revolución de Asturias en octubre de 1934, que duró desde el 5 al 19 de ese mismo mes, cuando tropas lideradas por el General Franco, enviadas desde el Protectorado de Marruecos, acabaron con la insurreción, a ojos del gobierno central, a través de las armas.
Este caos bélico duró dos semanas y también se llevó por delante el fútbol. Oviedo se convirtió en un sangriento campo de batalla, por lo que fue imposible disputar la cuarta jornada de un campeonato que volvería el 4 de noviembre y de nuevo subdividido en dos regiones, la asturiana y la gallega.
Como curiosidad, el Real Oviedo venció los dos partidos ante el Sporting (2-3 y 4-2, este último como local en Buenevista) y terminó el campeonato invicto, sobradamente preparado, a pesar del mes en blanco, para arrancar en óptimas condiciones una Liga que arrancaría el 2 de diciembre.