Preocuparse por consumir las cantidades adecuadas de proteínas, carbohidratos y grasas está bien, pero tampoco hay que olvidar cubrir el aporte de minerales, entre ellos el potasio. Se trata de un nutriente que el cuerpo no es capaz de producirlo por sí solo y que se encuentra en gran cantidad de alimentos, mayormente de origen vegetal.
Teniendo en cuenta que la mayor parte de la población no consume suficiente potasio, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha detallado todo lo que debes saber sobre este mineral tan esencial para el correcto funcionamiento de organismo; desde cuántos mg de potasio debes consumir al día hasta qué sucede en el organismo cuando estás bajo de potasio.
El potasio, K en la tabla periódica, es un mineral que "interviene en multitud de procesos fisiológicos", al igual que el sodio o el calcio; entre sus funciones destacan:
La Organización Mundial de la Salud (OMS) apunta que la baja ingesta de potasio, situación en la que se encuentra parte de la población mundial, se asocia con algunas enfermedades no transmisibles como por ejemplo, cardiovasculares, nefrolitiasis crónica -acumulación de material sólido en el tubo entre el riñón y la vejiga- u osteopenia -baja densidad mineral ósea-.
En esta línea, un estudio de la OMS, elaborado de la mano de un grupo de expertos de varios países, sugirió que para reducir el riesgo de desarrollar enfermedades entre los adultos, estos deben consumir, como mínimo, 3.510 mg/día.
La falta de potasio, llamado técnicamente como hipokalemia o hipopotasemia, manifiesta una serie de síntomas y entre los "más comunes y que pueden servirnos de alerta", la OCU destaca los siguientes:
No obstante, la OCU recomienda no obsesionarse con esto ya que "es poco probable que una persona sana con una alimentación adecuada tenga deficiencia de potasio hasta el punto de causar este tipo de síntomas".
Los extremos no son buenos, lo que significa que tanto la falta como el exceso de potasio es peligroso para la salud. Respecto al defecto de potasio, aumenta el riesgo de presentar presión arterial alta, "un factor de riesgo de enfermedad cardíaca y accidente cerebrovascular"; al reducir el calcio de los huesos y aumentar la cantidad de calcio en la orina se pueden formar cálculos renales que pueden llegar a ser muy dolorosos; la salud ósea puede verse perjudicada; y, por último, pueden aumentar las concentraciones de azúcar en sangre, y por consiguiente, desarrollar una diabetes tipo 2.
La hiperkalemia o hiperpotasemia también puede ser peligrosa para la salud, pues este mineral se puede acumular en la sangre, pero no siempre presenta síntomas; y los que si lo hacen suelen manifestar signos inespecíficos, e incluso, similares a los de la falta de potasio.