El trastorno bipolar es una enfermedad mental que afecta a uno de cada 150 adultos de todo el mundo, según los últimos datos de la Organización Mundial de la Salud. Se trata de la sexta causa de discapacidad a nivel mundial cuyo número de casos está infradiagnosticado y con una baja cobertura de tratamiento.
Con motivo del Día Mundial del Trastorno Bipolar, que se celebra cada 30 de marzo, y teniendo en cuenta que una gran parte de las personas que lo sufren "son discriminadas y estigmatizadas, tanto por su entorno social como por los servicios de salud", es conveniente visibilizar en qué consiste y cuáles son los síntomas principales.
La OMS define el trastorno bipolar como "una afección de salud mental que afecta al estado de ánimo, la energía, la actividad y la ideación de la persona" que "puede obstaculizar la relación con los demás, afectar al aprendizaje y el trabajo y dificultar la realización de las actividades cotidianas".
Aunque todas las personas podemos tener altibajos y días buenos y malos, en el caso de aquellas con trastorno bipolar "la variedad de cambios de estado de ánimo puede ser extrema" entendidos como episodios maníacos y depresivos, matiza el Instituto Estadounidense de Salud Mental (NIH).
La adolescencia tardía o la edad adulta temprana son las etapas en las que la mayoría de las veces comienzan a manifestarse los síntomas de esta afección; no obstante, en ocasiones en la infancia también pueden aparecer.
Esta enfermedad mental se caracteriza por alternar episodios maníacos o hipomaníacos, que se refieren a cuando la persona tiene un estado de ánimo muy alto, y episodios depresivos. Si bien cada persona con trastorno bipolar pueden presentar síntomas diferentes en cada episodio, los más habituales, según el NIH, son los siguientes:
Aunque los síntomas pueden aparecer y desaparecer, por norma general el trastorno bipolar es crónico lo que significa que no desaparece por sí solo y conlleva un tratamiento de por vida, indica el Colegio Oficial de la Piscología de Castilla-La Mancha.
Dependiendo de la gravedad y la duración de estos episodios maniacos y depresivos, se distinguen principalmente tres tipos de trastorno bipolar:
Es posible que otras personas refieran síntomas propios de esta afección, pero que no se pueden incluir en los grupos recién mencionados y se consideran "otros trastornos bipolares especificados y no especificados afines".