Griezmann y Rubén Pardo liquidaban un partido en que los leones fueron quienes parecieron jugar en casa. Su posesión de balón fue enorme, superando a los locales por 65 a 35%, y el habitual juego combinativo marcó diferencias: 543 pases por 361 del rival.
Otro indicador de lo visto fue el número de llegadas a las áreas, donde el Athletic firmaba ¡37! por 12 de los donostiarras. Lo que no dice la estadística es lo mal que se centró y la de errores que hubo en el último pase.
A la Real ese discurso no le inquieta porque sabe que tiene gente arriba que hace mucho daño, más allá de que le dominen, algo que le está faltando a los del Txingurri, por lo que inhabituales como Muniain o San José tienen que tirar del carro goleador. Hoy de hecho se ha rematado más, 13 por 8, aunque casi todas fuera de los tres palos por lo que no ha servido para nada.
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