Sonaba el pitido inicial en Tallin a eso de las 21.00 horas en España. Sacaba de centro el Atlético de Madrid, que no tiene problemas en buscar directamente la portería contraria con balonazos largos. Y no se llegaba al minuto de juego cuando Diego Costa ya había perforado la meta del Real Madrid en el gol más rápido de la historia de las finales europeas.
Godín tenía el balón en los pies. Levantó la mirada y, con la diestra, lanzó un balón al campo contrario buscando directamente a Diego Costa. En tres toques, el delantero ya buscaba a la afición rojiblanca para celebrar el primer gol de la temporada. Con la cabeza hizo un control que le sirvió de autopase sobre Sergio Ramos. Su siguiente toque fue para dejar atrás no solo a Ramos, sino también a Varane. Y con el derechazo posterior batió a Keylor Navas desde un ángulo imposible. El reloj marcaba 49 segundos y el de Lagarto anotaba un tanto que ponía por delante al Atlético en Tallín.