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Un Tiburón casero

Las nueve celebraciones de Blanco Leschuk en La Rosaleda (Fotos: LaLiga).
ElDesmarque

Siempre se dice que los cazadores se mueven mejor en su hábitat natural. Y el terreno donde mejor lo hace un delantero es el área, pero con una salvedad para Gustavo Blanco Leschuk, ya que su coto de caza queda reducido a un único campo de juego. El ‘Tiburón’ lleva anotados nueve goles en esta temporada y todos ellos fueron en el mismo estadio, en La Rosaleda.

El arranque goleador de Blanco Leschuk no pudo ser mejor. Los dos primeros encuentros que disputó el Málaga en casa, ante el Alcorcón y el Tenerife, tuvieron el mismo guión, tanto del delantero argentino, 1-0, y tres puntos al zurrón. Ya en octubre vivió su mejor momento de cara a la portería rival. Anotó los dos goles que supusieron la remontada ante el Albacete y también vio puerta por partida doble en el siguiente partido en La Rosaleda, contra el Numancia.

Tras estos quince días dulces, a Blanco Leschuk le vino una larga época de sequía, justo cinco meses sin marcar. Y encima, cuando lo logró, apenas pudo celebrarlo. Fue el gol que el Málaga le hacía al Sporting de Gijón a pocos minutos del final, logrando igualar el tanto inicial de los rojiblancos. La reacción del delantero fue ir corriendo a las mallas, recoger el balón y dirigirse rápido al centro del campo, para intentar buscar la victoria.

Algo similar le ocurrió en la visita del Extremadura. Tras salir al segundo tiempo perdiendo 0-1, a los pocos minutos el argentino anotaba el empate y rápido recogía el esférico para buscar la remontada. Por suerte para él, ante el Zaragoza sí pudo saborear su tanto.

Blanco Leschuk anotaba el segundo gol ante el Zaragoza, ponía el 2-1 en el electrónico, y por fin podía celebrarlo junto a sus compañeros y junto a la grada de La Rosaleda, que ha vivido en directo todos los goles del argentino esta temporada, un goleador muy casero.

Palos lejos de La Rosaleda

Además de los nueve goles, el delantero malaguista se ha encontrado en seis ocasiones con los postes. Y cuatro de ellas fueron en encuentros como visitante. En El Molinón incluso fue por partida doble, primero en el lanzamiento de penalti (que por fortuna para los intereses blanquiazules acabó en gol de Juanpi en el rechace) y luego en un remate en semifallo.

Posteriormente, se encontró con la madera en el Nuevo Francisco de la Hera ante el Extremadura y en la visita al Nástic, donde un gran movimiento suyo dentro del área no encontró el premio merecido por escasos centímetros.

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