El estamento arbitral es objeto de críticas desde todos los puntos del mundo del fútbol, pero en ocasiones el enfado con ellos sobrepasa los límites. Así ocurrió con Carlos del Cerro Grande el pasado fin de semana en los aledaños del RCD Stadium.
En la previa del partido entre el RCD Espanyol y el Atlético de Madrid, apareció cerca del estadio una pancarta con el rostro del colegiado y una diana en su frente. El colegiado madrileño fue el árbitro VAR del enfrentamiento de los pericos con el Mallorca, que dejó varias acciones polémicas.
Dos días después de los hechos, el Comité Técnico de Árbitros emitió un comunicado para salir en defensa de su compañero y condenar de la manera "más rotunda estos hechos inadmisibles", pidiendo actuar para acabar con estas conductas violentas y con quien las promueven o justifican.
"Consideramos que esta situación es consecuencia directa de la escalada de violencia verbal que estamos sufriendo por parte de determinados sectores de la sociedad y de muchos protagonistas del mundo del fútbol. Lejos de contribuir a rebajar la tensión, algunos discursos públicos parecen promover este tipo de comportamientos, generando un clima cada vez más hostil hacia nuestro colectivo", se leía en el escrito.
Este miércoles, el Consejo Superior de Deportes se ha reunido con el CTA y con el propio Del Cerro Grande para abordar la denuncia presentada. Tras las conversaciones mantenidas, tanto el colegiado víctima de los hechos como el presidente del CTA, Luis Medina Cantalejo, han atendido a los medios de comunicación.
El mandamás de los árbitros reveló la querella presentada por el propio Carlos y la RFEF por el asunto, que le recordó "al caso de Turienzo. Tiene familia y lo ha pasado muy mal. Carlos es un tío fuerte y criado en un clima adverso… pero su mujer y su hijo no".
“Lo que le ha pasado a Carlos del Cerro es inadmisible”, declaraba Medina, que reconoció que el Espanyol se puso en contacto con el Comité para trasladar su apoyo.
“Hemos formalizado un pacto de respeto al árbitro, donde rebajemos un poco el clima de tensión y odio. Hay que humanizar la figura del árbitro. Es obligación de todos de crear un clima más relajado”, completaba.
Las palabras del colegiado iban por la misma línea. “Cuando vi la foto fue desagradable. Ver esas imágenes es duro", reconocía antes de dejar el tema en manos de la justicia: "Estamos en un proceso penal y los responsables darán cuenta de ello”.
“Todos los agentes del fútbol no podemos naturalizar la violencia. El motivo de estar aquí es relajar el clima de violencia. Los árbitros estamos protegidos. Entre todos tenemos que crear un clima para que no haya violencia en el fútbol”, ahondaba.