Borja Iglesias juega en el Celta de Vigo, pero aún pertenece al Real Betis. El delantero santiagués, que ya se ha enfrentado esta temporada al cuadro que dirige Manuel Pellegrini, tuvo que regresar a Vigo para reencontrarse con su fútbol. El 'Panda', feliz en la disciplina celeste, ha recordado su primera etapa como verdiblanco.
Hace un par de semanas, el internacional español daba el salto a una nueva plataforma para potenciar la comunicación con sus seguidores. Borja Iglesias decidió apostar por un canal de YouTube y lo cierto es que está obteniendo buenos resultados.
En la segunda entrega, Borja Iglesias repasa su colección de camisetas, aunque todo el protagonismo se lo lleva una elástica en concreto. Y sí, es del Real Betis Balompié.
El 'Panda' jamás olvidará la noche del 23 de abril de 2022. Aquel día, el Betis conquistó su tercera Copa del Rey gracias al último lanzamiento del olivareño Juan Miranda. El delantero gallego reconoce que la camiseta de la final es la más especial de su carrera: "Por ahora posiblemente sea el momento más importante de mi carrera a nivel de clubes. Fue el momento más difícil de revivir por lo que fue. Ganamos la final de la Copa del Rey en La Cartuja contra el Valencia. Es la única que tengo sucia, que no he limpiado mía, por todo lo que fue ese día para el club, equipo y familia".
Borja Iglesias analizó varios de los muchos detalles que tiene esa prenda: "Con el detalle este, todo en dorado, creo que es muy bonita. Cuando llegamos al vestuario teníamos la foto de nuestra familia en el corazón por dentro, los nombres de todos los jugadores... esta es muy especial".
Los recuerdos inundaron al ariete. El 'Panda' recordó un gesto de Claudio Bravo en el vestuario de La Cartuja: "Hubo dos momentos que me marcaron mucho. Claro, estaba todo serigrafiado para nosotros y era muy guay verlo, pero cuando nos dijeron lo del escudo todo el mundo estaba callado. En el centro estaba la camiseta de Miki Roqué. Pasamos de una energía a que se quedó un cementerio parecía, era todo muy emocional. Entonces Claudio Bravo agitó a todos como diciendo 'dale, pon música, vamos a disfrutarlo porque va a ser una gran noche'. No llegué a llorar, pero tuve la sensación de que me iban a caer las lágrimas".