El empate del pasado viernes contra el Cádiz en La Romareda confirma un hecho que se viene desarrollando durante todo el 2017. El estadio blanquillo ha pasado de ser una fortaleza a ser una de las plazas más asequibles para los rivales. Con el empate ante los andaluces el Zaragoza sumó su noveno punto como local en 2017, lo que arroja una media que no llega al punto por partido, unos números muy preocupantes para un equipo que trata de escapar de la zona baja.
El conjunto aragonés sólo ha ganado dos de los diez partidos que ha disputado en su estadio a lo largo de 2017, frente al Mallorca y al Numancia. Estos alarmantes registros resultan todavía más aterradores si se tiene en cuenta que el equipo ha perdido la mitad de los partidos que ha disputado en su estadio en 2017. Los zaragozanos han caído derrotados en cinco ocasiones este año: Girona, Levante, Sevilla Atlético, Nástic y Getafe.
El rendimiento en 2017 ha empañado el buen hacer del Real Zaragoza como local en la primera vuelta. Hasta el cambio de año sólo el Elche había sido capaz de sacar los tres puntos de La Romareda, mientras que en los ocho partidos restantes se habían logrado seis victorias. Unos números que se diluyeron por completo tras la cuesta de enero.
Los de César Láinez están acusando en exceso su falta de gol en las segundas partes, algo que volvió a costar puntos esta jornada. El gol de los gaditanos en la segunda parte neutralizó el de Ángel en la primera e impidió que el equipo lograra los tres puntos. En otras ocasiones el rival ha sido capaz de darle la vuelta por completo al marcador de La Romareda. Fue el caso del Nástic (1-2), que remontó el partido tras un tempranero gol de Ángel; o del Getafe (1-2), que con dos tantos en una paupérrima segunda mitad local fue capaz de llevarse los tres puntos a pesar del gol inicial de Ángel.