El Sevilla ha logrado un sufrido pero valiosísimo empate ante la Juventus en el Juventus Stadium en la primera jornada de la Liga de Campeones. Empatar en el campo de un gigante como el campeón italiano, y más con la competencia que hay en el grupo H, es tremendamente meritorio. Y eso es lo importante para un equipo que sigue formándose, que sigue creciendo y que con puntos como los logrados en Turín sube los escalones de dos en dos. El Sevilla peleó, se defendió, se olvidó de atacar, cierto, pero tocaba valorar el botín, tocaba sumar y salir vivo de un estadio del que pocos salen sin magulladuras.
Si el punto lo logró el Sevilla con una idea o con otra, eso es lo de menos. Honró Sampaoli aquella famosa frase de Groucho Marx, "estos son mis principios. Si no le gustan tengo otros". Pero en realidad suma para Jorge Sampaoli que ante la Juventus, en un partido complicado, en un escenario complicado, haya sido capaz de ser versátil, renunciar a esa filosofía que parecía irrenunciable para adaptarse a las circunstancias. El conjunto del argentino se encerró atrás, jugó sin delantero, acabó defendiendo con prácticamente ocho futbolistas y los cambios fueron encaminados a fortalecer la defensa, pero esa idea bien está empleada si el Sevilla es capaz de competir ante la Juventus y plantarse en la Liga de Campeones empatando en casa de uno de los favoritos.
Dijo Groucho Marx, "estos son mis principios. Si no le gustan tengo otros". Sampaoli lo honró, y bien que hizo, porque arrancó un punto de oro con una filosofía ultradefensiva
Sampaoli planteó el partido de manera eminentemente defensiva. Las intenciones serían las que fueran, pero lo cierto es que el Sevilla saltó al campo sin delanteros, con Sarabia, Vázquez y Vitolo como línea de ataque y esperó en su campo a la Juventus, en teoría, y en la práctica, superior táctica, técnica y físicamente al equipo nervionense. Esa idea de esperar a la Juventus y al partido, en realidad, fue lo que mejor le fue durante la primera parte, porque así, esperando, cerrado atrás, no concedía espacios y agotaba los recursos del campeón italiano, centrados sobre todo en el robo, la transición rápida y en la efectividad de sus dos magníficos delanteros. El Sevilla estaba mejor sin balón que con balón de hecho. Sufrió más cuando tenía la pelota, cuando intentaba sacarla, que cuando se la daba a la Juve. Y eso marcó la tendencia del partido. En los primeros 20 minutos, los de Sampaoli sufrieron bastante por sus propias pérdidas, porque una y otra vez perdían la pelota en la elaboración y eso lo aprovechaban los locales para montar contras rápidas y diabólicas. Khedira tuvo dos claras, Dyabala otra, hasta Higuaín, pero al menos los atacantes bianconeros se mostraron romos y además Sergio Rico fue fundamental en una ocasión ante Dybala.
Cuando el Sevilla entendió que ni podía ni debía sacar la pelota, porque además no había jugadores para construir ni elaborar, porque la lentitud era desesperante (Kranevitter, N'Zonzo e Iborra la dormían), el partido se asentó y resultó más cómodo al equipo nervionense. Entendiendo siempre que la comodidad del partido para el Sevilla era no sufrir, porque de atacar el conjunto nervionense se olvidó desde el túnel de vestuarios. A partir de los 20 minutos el Sevilla evitó las transiciones en campo propio, en la medular, y optó por asegurar algo más el pase y por recurrir a los balones largos y a los balonazos en ataque, que difícilmente podía bajar Vázquez. Apenas alimentaba la Juve la ambición sevillista con alguna pérdida, pero el peligro de los andaluces fue testimonial.
Si el empate lo logró el Sevilla con una filosofía o con otra eso es lo de menos, sumó un punto ante el campeón italiano y recurrió al sacrificio y a la pelea como valores colectivos
Nada cambió el descanso en el Sevilla, al menos de inicio. El planteamiento fue el mismo e incluso se acentuó, porque al incremento de tensión, presión y control de la Juventus Sampaoli respondió variando su sistema y utilizando un 5-3-2, con Sarabia de carrilero y con Vitolo más arriba. El conjunto hispalense ni siquiera pisaba área, pero al menos se mantenía en el partido, a veces con fortuna, porque Higuaín estrelló en el larguero un magnífico remate de cabeza.
Hubo momentos de ahogo para los de albero, en realidad fueron casi todos porque la pelota solo era bianconera. Cuando tenía la pelota, además, apenas buscaba el ataque, más controlar y evitar que la tuviera el rival. Pero el Sevilla, eso sí, sacó carácter. Ese carácter que debe ser complemento de todo proyecto futbolístico valioso. Ese carácter y esa capacidad de sacrificio fortalecieron al Sevilla ante un rival que quería crecerse y plasmar la ley de la teoría del más fuerte.
Sampaoli hizo cambios para que nada cambiara, precisamente. Buscó a Correa en ataque alterando algunas posiciones por Sarabia, y luego quitó a Kranevitter para meter a Mariano. La intención, con una pieza o con otra, era la misma, mantener los cinco defensas e intentar que los carrileros tuvieran alguna salida, pero que ayudaran en los costados.
Atravesó ciertas fases de tranquilidad relativa el encuentro para el Sevilla, incluso Correa se atrevió a llevar peligro ante Buffon en una jugada personal, pero aún quedaría un arreón peligroso de la Juventus en los minutos finales. De hecho, Sergio Rico evitó que ese arreón se transformara en gol con una magnífica parada a Alex Sandro en el descuento.
Al final, el conjunto nervionense salió vivo y sumó un punto que vale oro, por el momento, el rival y el escenario. Es un inmejorable inicio para el Sevilla en esta Liga de Campeones en la que quiere y debe crecer. Va construyendo las bases poco a poco, y lo va haciendo desde la defensa más que desde el ataque.
Fenomenal partido del Sevilla.. Sanpaoli fue a no perder y lo consiguió.. Aburrió,, sí. Pero lo màs importante es que neutralizó a la todopoderosa Juve en su casa. Partido parco en ataque pero interesante en el aspecto táctico. Rascó donde Emery sólo pudo ir de paseo. De momento, segundos de grupo. Punto.
Vergüenza de juego de mi equipo anoche. El autobús metido atrás y la virgen dentro. Si no es por Rico nos caen dos o tres. Así ganaremos o empataremos de chorra pero nada más, y la chorra no va a sonreírnos continuamente. Espero quedar terceros para ir a la EL al menos, porque como pase segundo nos fulminan a la primera eliminatoria y nos quedamos a dos velas
" El Sevilla peleó, se defendió, se olvidó de atacar, cierto, pero tocaba valorar el botín, tocaba sumar y salir vivo de un estadio del que pocos salen sin magulladuras. Si el punto lo logró el Sevilla con una idea o con otra, eso es lo de menos" Esto resume el periodismo sevillano