El Sporting de Gijón cayó derrotado ante el Granada en un partido para olvidar. Para no recordar por la falta de convicción de un Sporting cada día más acomplejado, así como por la labor de Estrada Fernández. Pese a todo, el colegiado terminó siendo decisivo.
Con Lora, Mascarell, Sergio y dos delanteros, el Sporting comenzó el partido como acostumbra. Tranquilo, ordenado, bien posicionado, esperando el error de su rival en defensa y la falta de acierto de sus atacantes.
Así, las únicas ocasiones las generó el Granada, salvo una llegada de Jony. Eso fue lo único que ofreció el Sporting, que afortunadamente se fue con un empate al descanso. La tuvo Fran Rico, Ricardo Costa y Rochina, pero no acertaron.
En la reanudación, al equipo le sentó bien el discurso de El Pitu. Eso, o al menos el Sporting dio un paso adelante. Dejó de sufrir en exceso e incluso rozó el 0-1 en los primeros minutos de la segunda parte. El balón le llegó a Mascarell, que no se lo pensó y conectó un derechazo que impactó en el larguero. El rechace le cayó a Sanabria, cuyo disparo acabó dentro de la portería, pero el paraguayo estaba en fuera de juego. Milimétrico si lo era, pero el colegiado decidió en contra del Sporting.
Pero el susto no le sentó mal al Granada. Tampoco el Sporting se lo creyó, por lo que los locales comenzaron de nuevo a apretar. Sobre todo a través de Success, superior a Lora y Vranjes pero negado de cara a puerta. Como Cuéllar y Jony con el pie, imprecisos constantemente.
Y tampoco el colegiado hizo bien su trabajo, apuntillando al Sporting con un penalti en contra por una acción de Mascarell sobre Barral. El 'novato' Estrada Fernández picó porque no se sabía de memoria la característica pirueta en el aire del gaditano. El Arabi sí hizo su trabajo, no falló, y Abelardo ya no tenía delanteros. Minutos antes había dado entrada a Halilovic por Castro. El Pitu se la jugó y se quedó sin plan B. En parte por la decisión de dejar a Guerrero en Gijón y apostar por sus dos delanteros en la alineación.
Tras el golpe aún restaban 18 minutos para el final, pero como si nada. El Sporting no llegó ni una sola vez al área granadina y para colmo Sergio fue expulsado. El equipo se quedó en blanco, absolutamente a cuadros, tal y como viene siendo habitual cuando el rival se adelanta en el marcador. Encima, Success hizo más daño con el segundo gol en el 92' tras una pérdida de Ndi. El extremo izquierdo lo metió prácticamente sin querer.
No hubo reacción y lo peor son las consecuencias. El Sporting pierde a Sergio, baja a la penúltima plaza, aunque al menos se mantiene a dos puntos de la salvación. De peores se salieron. Pero con convicción. Sin ella es imposible.