Tras el éxito del Campeonato de Europa celebrado en octubre de 2024, Puerto Sherry y la Bahía de Cádiz se preparan para albergar el Campeonato del Mundo de Flying Dutchman 2025. Este campeonato forma parte de la World Race Flying Dutchman 2024/25, una serie global de regatas que se ha venido desarrollando desde octubre de 2024 en formato de Liga y que culminarán con el Campeonato del Mundo de la clase entre los días 7 y 12 de abril.
Organizado por el Club Náutico Puerto Sherry, con el respaldo de la Federación Andaluza de Vela, la Real Federación Española de Vela, la Diputación de Cádiz, la Junta de Andalucía y Puerto Sherry, el evento reunirá a 61 embarcaciones de 8 países, consolidando a la Bahía de Cádiz como un referente en la vela de alto nivel.
El regatista gaditano del equipo de regatas Timón de Roche, Pepe Ruiz, junto a su compañero Fran Martínez, es referente español en la Clase Flying Dutchman y uno de los artífices de la presencia de la clase en la costa gaditana. Ruiz, representante del RCN de Cádiz, y Martínez del RCN de Torrevieja, campeones del mundo máster en el año 2021 y sextos de Europa, forman una de las tripulaciones favoritas en la batalla por el título mundial.
El objetivo no parece fácil ante la presencia de los mejores aspirantes de la clase, como es el caso de la tripulación germana formada por Kay-uwe Lüdtke y Kai Schafers, del Yatch Club Hannover, actuales campeones del mundo, o los húngaros Szalbolcs Majthenyi y Andras Domokos, campeones del mundo en más de una docena de ocasiones y actuales campeones de Europa, título que lograron en octubre en la bahía gaditana tras un emocionante final.
Las quinielas incluyen a los holandeses Enno Kramer y Ard Geelkerken, los españoles Gines Romero Bernabeu y Álvaro Moreno Egea del RCN de Torrevieja, las tripulaciones alemanas de Hans- Peter Schwarz/Roland kirst, Killian koenig/Johannes Brack, y Shmuel Markoff/Lars Stöckmann del Yacht Club Hannover, y Nicola y Francesco Vespasiani de Italia, entre otros.
Destaca también la participación de la olímpica en 470, la alemana Peggy Bart, y el veterano olímpico con Alemania del Este, Jorn Borowski, que no estuvieron en el europeo.
El país que más participación aporta es Alemania con 33 barcos, seguido de España con 9, Holanda e Italia con 5 cada uno, Polonia y Suiza con 3, Hungría con 2 y 1 barco de la República Checa.
El campeonato no solo será una competencia de alto nivel, sino también un espacio de encuentro para la comunidad internacional de navegantes de la clase Flying Dutchman, contribuyendo al intercambio de experiencias entre regatistas de todas las edades, incluidos olímpicos y campeones de Europa y del Mundo.
El Campeonato del Mundo de Flying Dutchman promete un espectáculo de gran nivel, con 6 jornadas de intensa competición, una de ellas destinada a reserva, y regatas que pondrán a prueba la pericia y estrategia de los equipos. La flota internacional, compuesta por algunos de los regatistas más experimentados del circuito, luchará por el ansiado título mundial en un campo de regatas que ya demostró su exigencia durante el Europeo de 2024.
Estamos ante una regata que traspasa el interés deportivo para convertirse en un reclamo para la promoción de la ciudad, la provincia y la comunidad andaluza, y que pone de manifiesto el valor de la Vela como motor económico para la región, algo a lo que viene contribuyendo el CN Puerto Sherry asumiendo retos deportivos como el que está a punto de comenzar.
La elección de Puerto Sherry para ser la sede del europeo y el mundial estaba clara, dadas sus altas prestaciones tanto para la navegación como para el turismo náutico, su hospitalidad y una capacidad organizativa más que demostrada. La combinación de una infraestructura náutica de primer nivel, su ubicación estratégica y su clima favorable, lo convierten en uno de los destinos más destacados para eventos de vela competitiva a nivel internacional.
El Flying Dutchman es un barco de doble tripulación con un diseño elegante y de alto rendimiento, que ha jugado un papel clave en la historia de la vela olímpica española. Este barco, diseñado en 1952, alcanzó su mayor gloria con el oro de Jane Abascal y Miguel Noguer en los Juegos Olímpicos de Moscú 1980, y la victoria de Luis Doreste y Domingo Manrique en Barcelona 1992. Aunque dejó de ser clase olímpica en 1992, sigue siendo uno de los monocascos más rápidos y técnicamente exigentes del mundo, con una eslora de 6,06 metros.
El barco es reconocido como el "Príncipe del Mar" por su nobleza, potencia y diseño agresivo. Es un barco que no pasa desapercibido, ni para navegantes ni para espectadores, debido a su velocidad y complejidad técnica. No es un barco fácil de manejar, y solo los regatistas más experimentados pueden sacar lo mejor de él, lo que lo convierte en un verdadero desafío náutico. A sus 67 años de edad, sigue siendo uno de los monocascos de dos tripulantes más rápidos del mundo.