El cazador cierra los ojos e imagina un momento en el monte: el viento, los árboles, las lomas que siempre ha recorrido se muestran ante él como siempre lo han hecho. El tiempo pasa pero el campo permanece. El cuero de la canana, la madera bruñida por el roce de la culata inglesa, los sonidos que el viento arrastra… todo es evocador de un tiempo pasado que siempre se está dispuesto a revivir. "Eres el hombre nuevo de cada domingo".