Kike García, Jugador Hyundai del Real Valladolid-Alavés

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Kike García marca el gol de la victoria del Alavés en Valladolid
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Los babazorros ya han asegurado la salvación
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El Deportivo Alavés se ha asegurado la salvación al vencer por 0-1 al Real Valladolid este domingo en la penúltima jornada de LALIGA EA Sports. El triunfo ha terminado en una fiesta en el José Zorrilla gracias al gol decisivo de Kike García, el Jugador Hyundai del Real Valladolid-Deportivo Alavés.
A la espera de saber si va a continuar en el equipo babazorro más allá del 30 de junio, el delantero de Motilla del Palancar ha querido erigirse como héroe. Suyo fue el gol de penalti que significó la salvación del equipo del Chacho Coudet a falta de una jornada.
Por su gol y liderazgo, Kike García es el Jugador Hyundai del Real Valladolid-Deportivo Alavés.
Kike García, Jugador Hyundai del Real Valladolid-Alavés
El conjunto vasco llegaba con más necesidad y, por tanto, con más presión y nerviosismo, pero en lo que se tradujo fue en ambición. Y con ese hambre saltaron al césped del José Zorrilla.
La intención, además manteniendo una continuidad respecto a la anterior jornada, era controlar el ritmo de juego y la posesión. Y desde luego, en los primeros compases, solo hubo un equipo en el terreno de juego, el albiazul.
El Alavés fue a por todo para inaugurar el marcador pronto. Y tuvo varias llegadas peligrosas al área blanquivioleta, que fueron contenidas por un Hein bien situado, que tuvo que esforzarse para desviar un disparo envenenado de Kike García.
Con tanto dominio visitante, el cuadro vasco se vio beneficiado del derribo de Cenk a Tenaglia dentro del área, que el colegiado no dudó en considerar penalti. Kike García se encargó de transformarlo, para subir el 0-1 al marcador.
Cierto es que los blanquivioletas ya no se jugaban nada, salvo la tan manida honra, pero volver a situar a Amallah para organizar el juego, no resultaba lógico. Algo más comprensible podía ser hacer debutar a otro canterano, Xavi Moreno, en el extremo.

Pero sea quien fuere, el Real Valladolid siguió sin jugar a nada, sin ideas, sin capacidad para rematar en las escasas ocasiones en las que llegaba al área contraria, por lo que el Alavés no veía peligrar su victoria.
El choque empezaba a resultar soporífero. Los locales carecían de ideas, de motivación, de intensidad...en definitiva, de fútbol. Un fin de temporada acorde a lo vivido durante el año.
El Alavés, con el gol a favor, perdió esa tensión inicial y, al no ver ninguna amenaza en el contrario, tampoco se esforzaba demasiado. Por tanto, con esa falta de competitividad en unos y otros, se llegó al descanso con el 0-1.
Tras la reanudación, el técnico local, Álvaro Rubio, cambió varias piezas para tratar de terminar el duelo, el último de la temporada, con una imagen un poco más positiva.
Y algo más de voluntad sí que pusieron. Igual lo suficiente como para que los "babazorros" se pusieran las pilas y aparcaran el conformismo, volcándose aún más en defensa. No podían perder lo conseguido hasta ese momento.
El Real Valladolid empezó a llegar más veces al área visitante y, primero Anuar, y después, Latasa, pudieron empatar el choque. En el primer caso se adelantó Garcés para impedir que llegara el balón al jugador local y, en el segundo, el remate de cabeza del delantero madrileño lo detuvo Sivera sin problema.
Aunque se pitó fuera de juego, Latasa volvió a demostrar su inoperancia, en una jugada clara. Incluso con esa falta de acierto, Sivera se convirtió en el protagonista principal, salvando varios balones peligrosos.
En los últimos compases, les entró a los locales el ansia que tenían que haber desplegado desde el inicio. La entrada de los canteranos dio algo de orgullo a un Real Valladolid que se despide con mucha pena y poca o ninguna gloria de Primera, donde el Alavés seguirá una temporada más.
Crónica de Inés Morencia.