Jugamos a Sonic Racing: CrossWorlds – El erizo azul quiere ganar a los karts

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El nuevo juego de carreras de Sonic y Sega consolida la saga como un verdadero aspirante a campeón de la velocidad arcade
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Velocidad, conducción, salto entre dimensiones en mitad de una carrera y mucha personalización
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Sonic se lanza a toda velocidad al universo de Magic: The Gathering
Ya podemos decir que Sonic, el mítico erizo azul de Sega, es un experto piloto de carreras que tiene a sus espaldas una prolífica y consolidada saga de velocidad que se inauguraba hace tres lustros con aquel mítico Sonic & Sega All-Stars Racing. A falta de apenas un mes para el lanzamiento de su nueva entrega, hemos probado a fondo Sonic Racing: Crossworld y podemos contaros que las sensaciones han sido positivas. Un juego de conducción arcade frenético que pone el foco en la velocidad, la conducción, la espectacularidad y la competición.
Aprovechando el histórico acuerdo del que os hablamos hace unas semanas, Sega y la escudería McLaren celebraron el pasado 7 de agosto un evento de prensa en el McLaren Technology Centre, el increíble cuartel general de la mítica escudería británica, en Woking, Reino Unido. En este increíble edificio, donde un ejército de ingenieros de McLaren hace ‘su magia’ para llevar a la escudería a lo más alto, se coló Sonic y nos permitió probar una avanzada versión de Sonic Racing: Crossworld. Con ella pudimos disfrutar de tres de sus modos: Grand Prix, Time Trial y un divertido modo que te coloca en un equipo con otros tres corredores y, para ganar, se suman las posiciones de cada miembro del equipo. También participamos en una competición multijugador con periodistas e infliuencers de todo el mundo, en sus divertidísimas partidas online con hasta 12 jugadores.
En Woking, entre coches de F1 y fibra de carbono, nos dejaron claro que Sonic Racing: CrossWorlds es un canto al espectáculo y a la celebración del universo SEGA… con invitados de lujo.
CrossWorlds: saltando entre dimensiones
Esta última prueba nos ha dejado claro que estamos ante la entrega más completa y avanzada de la saga de carreras de Sonic y que este no es ‘otro kart racer’ más, sino que Sonic tiene muy claro que quiere disputar el primer cajón del podio a Mario Kart World. El juego de Sega presenta su candidatura a campeón con una propuesta que se diferencia del juego de Nintendo por su enfoque más centrado en la conducción y menos en los power ups (a pesar de que también cuenta con ellos), unas carreras mucho más veloces y frenéticas (tal vez demasiado, si estas a costumbrado al ritmo Mario Kart) y un mayor protagonismo del competitivo.

Además, cuenta con un poderoso as en la manga: el juego saldrá en todas las plataformas, PC y consolas de esta generación y la anterior, y cuenta con cross-play entre ellas. Es decir, todos los jugadores pueden jugar y compartir partidas, independientemente de la plataforma en la que jueguen.
El corazón del diseño de esta nueva entrega está en el CrossWorld: la primera vuelta de cada carrera transcurre en el circuito base en el que estamos corriendo; al pasar por meta, el líder de carrera elige uno de los dos portales de Anillos de Travesía y toda la parrilla salta a otra dimensión para la segunda vuelta; la tercera regresa a la pista original. Esta simple decisión pone picante táctico y variedad visual carrera a carrera.
Las pistas Crossworld son de lo más extremo y en esta sesión pudimos conducir por zonas heladas, sobre un volcán en erupción, una pista en el cielo, mares embravecidos llenos de barcos piratas, la mesa gigante de un casino o una visitra al jurásico en una pista repleta de enormes dinosaurios. Este es un cambio que aporta dinamismo y un puntito de imprevisibilidad en cada Gran Premio. Y es que ese ‘salto’ puede cambiarlo todo en plena carrera. Hay 24 circuitos y el Crossworld nos permite saltar a 15 localizaciones extremas en mitad de cada carrera. Las combinaciones de cada prueba son muy locas.

Y además, hay variantes aleatorias: cuando el anillo lleva un emblema dorado, ese CrossWorld aplica modificadores locos (circuitos repletos de Dash Gates, boost infinito o cohetes verdes ilimitados). En pista se traducen en vueltas de puro desenfreno que rompen la rutina en el momento justo.
Tierra, mar y aire
Como ya hemos visto desde hace tiempo en la saga Mario Kart, los cocehs aquí también mutan para adaptarse a cada medio. El vehículo muta según el terreno y el CrossWorld: kart convencional en asfalto, hidrodeslizador en agua y aeronave en los tramos aéreos. En lo personal, el vuelo nos sorprendió por su verticalidad y por lo bien resuelto del control, con secciones que por momentos recuerdan a persecuciones espaciales en las que esquivar obstáculos marca la diferencia.
Las carreras son muy veloces, los power ups no se reparten de manera excesiva y son relativamente ‘justos’ y casi todo termina dependiendo de la destreza en la conducción, de saber derrapar a tiempo, coger las curvas de manera perfecta y memorizar cada detalle del trazado (además de la estrategia en la gestión de las ayudas y la defensa ante los ataques adversarios).

La contrapartida es que, en ocasiones, la carga visual puede resultar excesiva. Es un juego a propósito “saturado” en pantalla, más al servicio del espectáculo y de los fuegos artificiales que del simracing. Pero es que esto es parte del ADN de este arcade, parte del ADN general de Sonic, y entendemos que no se puede prescindir de ello. Eso sí, hay que saber aislar todos estos estímulos para conseguir concentrarnos en la carrera.
Personalización: gadgets, piezas y “placa” de mejoras
Otro de los grandes atractivos de Sonic Racing Crossworlds es la enorme capa de personalización de cada uno de los vehículos, que resulta interesante tanto por su estética como por su repercusión en el gameplay. Decenas de piezas de carrocería, llantas, propulsores, pinturas, vinilos y auras elevan el “tuning” tanto estético como funcional (velocidad punta, aceleración, manejo…).
Pero además entra aquí en juego el sistema clave de Gadget Plate (la “placa” de gadgets): seis ranuras en las que encajar mejoras de distinto tamaño/valor—algunas ocupan 2 o 3 ranuras—, del estilo aceleración +, recuperación más rápida tras un impacto o empezar con dos turbos para compensar, por ejemplo, una mala salida. Y sí, esto se nota en la pista: en una carrera, tras comernos un cohete junto a otro piloto, nuestros extras nos permitieron recuperar antes y salir por delante con ventaja clara.

Más de 40 vehículos, más de 70 gadgets y más de 100 piezas son los números que nos dan una idea de cómo el juego va a dejar pasar por el taller a los usuarios más cafeteros del cronómetro. Un sinfín de oportunidades para progresar en el título, probar nuevas combinaciones y terminar ajustando al máximo nuestra manera de conducción para ser unas estrellas del competitivo.
Modos y coleccionables
El modo principal del juego es el conocido Grand Prix: cuatro carreras, suma de puntos, y una final con puntuación bonificada para el primer puesto que permite remontadas in extremis. A mitad de campeonato se activa un rival —podemos escoger uno normal o una versión “hard” que ofrece mejores recompensas— y ese contrincante entra en modo depredador, con una IA más agresiva y líneas de voz contextuales cuando nos adelanta o le pasamos. Es un detalle sencillo que aporta narrativa a cada copa.
La otra gran idea de progresión en carrera son los Anillos Rojos: obligan a explorar rutas alternativas y, al recolectarlos, generan Tickets para gastar en la tienda del garaje. Convertir la “caza” de anillos en moneda invita a rejugar y da propósito a los atajos fuera de la trazada óptima. Lo remarcamos porque funciona: te empuja a correr distinto y a memorizar el circuito más allá del mejor tiempo.

Plantilla y crossovers
CrossWorlds es un homenaje al imaginario SEGA con la plantilla más amplia de la saga y cameos de peso. 23 personajes emblemáticos del universo Sonic y grandes invitados del universo SEGA se unen a la competición: ya sabemos que Hatsune Miku, Joker (Persona 5) e Ichiban Kasuga (Like a Dragon) se incorporan con sus máquinas y no se han desvelado aun todas las cartas.
Además, ya sabemos que el título va a recibir locos crossovers con otras franquicias con actualizacioens que llegarán con cada temporada: Minecraft, Bob Esponja, las Tortugas Ninja o Avatar Legends ya han anunciado su llegada con pilotos, vehículos, circuitos y gestos especiales.

Online: cross-play, reglas a medida y matchmaking
Aquí es donde Sonic Racing: Crossworlds saca pecho y amenaza seriamente el trono de Nintendo. Su modo online presume de cross-play entre plataformas —incluida Nintendo Switch 2—, algo especialmente relevante en un género donde llenar parrillas y emparejar por nivel es vital para su longevidad. El matchmaking será decisivo y sega promete ajuistarlo al máximo. Además, las partidas online pueden personalizarse con reglas a medida en múltiples elementos, que incluso permiten desactivar los saltos de CrossWorlds si quieres un GP “clásico” sin teletransportes.
El poso que nos deja CrossWorlds tras nuestra sesión en Woking es el de un kart racer descarado y muy pulido en sensaciones, con el “wow” visual por bandera y una capa de táctica que vive en las ‘placas de gadgets’, los rivales y la gestión del riesgo cuando lideras y decides el portal de la segunda vuelta.

También hay bordes que afinar —momentos de ruido visual donde cuesta leer el caos—, pero todo apunta a que Sonic Team tiene claro su carril: espectáculo accesible, profundidad de reglas, recompensa a la exploración de rutas y un elenco que va a dar titulares mes a mes.
Sonic Racing: CrossWorlds tiene fecha de lanzamiento el 25 de septiembre de 2025 en PS5, PS4, Xbox Series X|S, Xbox One, Nintendo Switch y PC. En Steam, además, figura el acceso anticipado el 22 de septiembre para quienes reserven la Digital Deluxe Edition. En el caso de Switch 2 SEGA apunta a lanzamiento para la campaña de navidad 2025 y anuncia matchmaking cruzado y un plan de actualización desde la versión de Switch.