Lumines Arise, un terremoto sensorial enterrado en un gran desafío
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La resaca de Tetris Effect guarda una última matrioska tras el último chupito de Mizuguchi, un reto más oculto en la genialidad que es Lumines Arise. El juego de puzzles propone una interpretación más para conceder un último deseo a Enhance Games y Monstars hasta crear una réplica mejorada, etérea y repleta de jugabilidad.
Hace poco saqué de la biblioteca un libro para enseñarle a la peque de la casa qué son los estados de ánimo. El monstruo de las emociones todavía está presente en casa (hasta juego de mesa tiene) y posiblemente una de sus personalidades esté oculta detrás de tanto homenaje a este singular Tetris donde cada partida de Lumines Arise.
Esta nueva versión del Tetris anclada al ritmo, la música y el vértigo es una forma perfecta de sobrepasar todos los límites jugables en un título de este estilo. Primero porque la propuesta es un trazo distintivo del autor así como de los estudios, pero sobre todo porque es un viaje capaz de conseguir mostrar todas las emociones en todos segundos.
De la adicción al vicio o a la adrenalina hay escasos segundos de una misma partida mientras los colores convierten el diseño de una pieza en caos. La banda sonora juega a empujar al jugador para luego calmarlo y así repetir la dinámica una y otra vez mientras caen cubos de cuatro piezas con sandías, aros de metal o piezas abstractas.
Esa la alteración extrema con muchos retazos del Tetris Effect, el burst sin ir más lejos es similar a la famosa Zona, convierte el juego en un summum intangible. Una primera partida sin explicaciones ni tutoriales es como entrar en un universo desconocido sin las reglas de cómo aprender a andar con la gravedad. Es parte de la magia de chocar contra un muro hasta aprender a perforarlo, y es ahí donde aparecen las particulas de intensidad.
Lumines Arise propone una lluvia de bloques de cuatro piezas donde hay dos colores/formas diferenciadas. Al formar un cuadrado de un mismo color estas piezas desaparecen y empieza el combo, pero todo enfrascado en un timing musical que convierte el juego en un frenesí no apto para cardiacos. Y tampoco para newbies.
El todo de Lumines Arise es vicio, adicción, competitividad y un reto anclado a la velocidad, a la música y al ritmo. El juego propone una cuenta atrás constante para convertir la sencillez de las piezas entre dos formas en una carrera que lucha contra la concentración. A la larga esa banda sonora pasa a ser motivación, pero el proceso pasa por convencer al jugador poco habitual en el género.
La dificultad es un punto y a parte en la aventura. Cualquier amante pasivo de la experiencia Tetris puede afrontar la idea de disfrutar de Lumines Arise como algo relajado, pero nada más lejos de la realidad. Entrar en cualquiera de las vertientes de Enhace y Monstars es un viaje frenético que necesita un punto entre la estrategia y el control de la pantalla.
Ese pacto es especial con los auriculares, y no quiero imaginar cómo funciona con las VR 2, pero sin duda apunta a estar en ese listado de juegos con un prisma diferencial. Y todo sin olvidar que el competitivo es café para muy cafeteros, porque lo que empieza como un Tetris casual el juego lo convierte en un reto tras otro. Por eso es fácil imaginar que unas cuantas partidas de prueba acaban en el PvP.
A modo de recomendación la experiencia exige leer tranquilamente cada una de las reglas planteadas en el tutorial, que está alejado de las partidas. Para no agobiarse, quizás un pack por partida. Es una página especial donde aparecen englobadas en diferentes tipos y, aunque parezca fácil, es un must. El segundo pack tiene 25 páginas, por eso es tan importante ir poco a poco. Y hay muchos para entender cómo perfeccionar la técnica después de un par de partidas frustradas.
Lumines Arise es un pellizco de motivación, un ancla para llevar la experiencia hacia la banda sonora o viceversa para retroalimentar cada partida. Un todo que empuja a entender que cada proceso de cambio es clave para el caos y los intangibles del juego. Por eso funciona tan bien la personalización de las canciones en el combo o el descubrimiento de cada cambio de escena entre partidas. Esa conversión de piezas en efectos exprime el poder de lo visual en todo lo necesario para abrazar este nuevo Tetris Effect.
*Hemos jugado Lumines Arise en la versión de PS5.
Lo mejor
- La capacidad para crear algo tan frenético y adictivo con sólo dos ideas
- La inmersión sensorial que provoca una partida de un simple 'Tetris'
Lo peor
- La dificultad para encontrar partida online en algunos niveles
Nota: 87