El argentino Palmetta pone el toque romántico en el boxeo de Río 2016
El peso welter argentino Alberto Palmetta puso hoy el toque romántico a la segunda jornada del boxeo de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro al besar la lona donde peleó como respuesta a una decisión de los jueces que no le pareció justa.
"Sentí que gané, pero igual no tengo nada que reclamar; para mi la felicidad mayor ha sido entrar a la historia de los Juegos Olímpicos y dar lo mejor encima del ring", dijo Palmetta, derrotado en una polémica decisión unánime por el mongol Tuvshinbat Byamba.
Palmetta fue superado en el inicio del combate en el que el asiático hizo daño con el jab de derecha y le cortó el paso al rival, pero a partir del segundo las cosas cambiaron y el argentino terminó mejor, aunque no convenció a los jueces.
Al escuchar el veredicto permaneció dos segundos inmóvil como si estuviera planeando cómo reaccionar; entonces, en vez de protestar o hacer gestos de desaprobación, se arrodilló y le dio un beso al piso donde aún quedaban rastros del polvo de sus zapatillas.
Aunque en el cuadrilátero tiene una pose de ogro blanco, al bajar al nivel del suelo Palmetta es un sentimental que se grabó en su brazo izquierdo unos aros olímpicos con una hoja de laurel y una antorcha llevada por dos manos, y en el derecho a un gladiador, que asocia a su espíritu.
"Soy un gladiador de la vida que vino desde abajo; ojalá pudiera dedicarme el boxeo sin preocupaciones pero tengo poco dinero y trabajo como entrenador y maestro de educación física para ayudar a la familia", confiesa.
El púgil se clasificó a los Juegos Olímpicos de Río en el torneo clasificatorio de Buenos Aires en marzo pasado en la que solo perdió contra el campeón olímpico cubano Roniel Iglesias.
"Estoy agradecido a la vida, hago lo que me gusta, soy un deportista y sé que el deporte tiene dos resultados, ganar y perder, hoy me tocó perder, pero no estoy enojado con nadie", dice y da énfasis a su manera cívica de ver la vida.
De niño Palmetta fue un admirador del portero colombiano Óscar Córdoba y probó jugar fútbol, pero fracasó en su intento de delantero y un día probó en el boxeo.
"Nunca fui busca pleitos, pero sí temperamental y el boxeo viene bien con mi carácter; ahora debo poner mi mente en orden y decidiré si salto al profesionalismo o me quedó para buscar en Tokio 2020 el sueño que se me fue; estoy joven y eso está a mi favor", aseguró.