El Sevilla de García Pimienta ha comenzado a derrumbarse. La estabilidad que había encontrado el técnico catalán en el Sánchez-Pizjuán se ha ido debilitando poco a poco y la derrota ante el Real Betis ha sido el detonante perfecto. Su continuidad en Nervión está más discutida que nunca, voces autorizadas en el vestuario como Loic Badé o José Ángel Carmona no han dudado en criticarle y lo que a principios de temporada era un ambiente cálido, alegre y sencillo, como el cielo en Sevilla en este mes de marzo, ha empezado a teñirse de gris. Este jueves, en el reencuentro con sus jugadores, un ambiente más frío de lo habitual... a pesar de las bromas con Marcao.
Nunca un resultado había hecho tanto daño. García Pimienta, a pesar de la irregularidad de su equipo, había sido capaz de sobrevivir en la cuerda tensa durante toda la temporada. Iba mezclando buenas sensaciones con un discurso conservador, pero la llegada del tramo final y, especialmente, de la derrota ante el Betis, le han dejado prácticamente tirado en el barro.
Tal es la situación que incluso jugadores como Loic Badé o José Ángel Carmona, que directamente dijo que "no teníamos plan B" para remontar el derbi, le han señalado directamente ante los medios de comunicación y la afición, que tampoco se olvida de Víctor Orta, ya ha empezado a hacer cuentas en busca de un nuevo técnico.
Este jueves, en la penúltima sesión previa al encuentro ante el Atlético de Madrid, García Pimienta ha intentado vivir con total normalidad, cumplir con sus habituales métodos y seguir trabajando en su idea.
Ha arrancado la sesión saludando, uno por uno, a sus jugadores, evidenciando imágenes mucho más alegres, como las que firma con Sow o Agoumé, y otras mucho más frías con jugadores como Suso o incluso José Ángel Carmona, al que le dedica un pequeño comentario en cuanto le ve llegar. Su gesto con Loic Badé, otro de los que criticó la idea del equipo en el Benito Villamarín, sin demasiada novedad.
Toda esta tensión contenida, que luego intenta liberar con algunas charlas con sus ayudantes, solo se cortó cuando apareció Marcao con un llamativo vendaje en su cabeza, llevándose las bromas de sus compañeros y entrenador, y con el pasillito dedicado a Lucién Agoumé posteriormente.