Qué son los disruptores endocrinos de los que todo el mundo habla y cómo afectan a nuestra salud
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Se trata de sustancias químicas capaces de imitar la acción de nuestras hormonas, por eso, muchos los llaman disruptores hormonales
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Cada vez más profesionales del mundo de la salud hablan de los disruptores endocrinos y el impacto que estos tienen en el organismo. La realidad es que estamos expuestos constantemente a ellos sin darnos cuenta, en dosis bajas, pero ¿qué son exactamente y dónde se encuentran?
Para entender qué son los disruptores endocrinos, hay que saber previamente que las hormonas "son moléculas encargadas de la señalización y comunicación entre células y órganos", por lo que "son esenciales para el correcto funcionamiento de numerosas funciones corporales", contextualiza el Instituto de Salud Global Barcelona (IsGlobal).
Qué son los disruptores endocrinos
"Los disruptores endocrinos son sustancias químicas capaces de imitar la acción de nuestras hormonas naturales", define IsGlobal. Asimismo, estos "también pueden bloquear los receptores hormonales de las células, de forma que impiden la acción normal de las hormonas" provocando una alteración en el sistema endocrino.
Aunque llamar a los 'disruptores endocrinos' como 'disruptores hormonales' es menos científico y preciso (porque el sistema endocrino no solo incluye a hormonas, sino también a glándulas y receptores celulares), las personas que lo hacen se refieren al mismo grupo de sustancias químicas.
En cuanto a los tipos, se diferencian los 'persistentes', que "pueden permanecer en nuestro cuerpo hasta diez años", y los 'no persistentes', que "permanecen dentro del cuerpo entre pocas horas y días".
Respecto a la forma de entrar en el cuerpo puede ser "a través de la piel, ingeridos al comer, o por inhalación al respirar". De hecho, "tienen la capacidad de cruzar la placenta y, por lo tanto, llegar al feto" y "también, se encuentran en la leche materna".
Dónde se encuentran y cómo evitarlos
Como hemos mencionado al principio del artículo, los disruptores endocrinos están por todas partes; "se han detectado más de un millar de sustancias químicas con esta capacidad", tanto en productos de uso cotidiano como en alimentos u otras fuentes ambientales.
Qué hacer para evitar la exposición a estos químicos
IsGlobal asegura que "no hay que alarmarse", pues "nuestra salud no solo depende de la exposición a los disruptores endocrinos". No obstante, sí es importante cambiar nuestros hábitos de vida, en la medida de lo posible, para exponernos menos a estos. Y algunos de los cambios que podemos asumir son los siguientes:
- Calentar la comida en tápers o fiambreras de vidrio, cerámica, silicona platino o acero inoxidable, en lugar de plástico (porque el calor potencia e incrementa la transferencia de estos químicos a los alimentos).
- Ventila y limpia bien los interiores para reducir la acumulación de polvo.
- Evita las sartenes y ollas con revestimiento antiadherente y apuesta por las de cerámica, acero inoxidable o hierro fundido.
- Usa botellas reciclables de acero inoxidable o vidrio
- Evita los cosméticos que contienen parabenos, benzofenonas, triclosán y ftalatos
- Reduce la ingesta de comida procesada y enlatada y limita el consumo de peces grandes -como atún o pez espada-
- Compra fruta y verdura ecológica y de proximidad; y límpiala bien.
Respecto a esto último, las dos técnicas más eficaces, según los estudios científicos, son: sumergir en agua con sal (una cucharada sopera por cada litro) o en agua con vinagre (una parte de cualquier vinagre por cada tres partes de agua) durante 10-15 minutos.
Cómo impactan en la salud los disruptores endocrinos
Aunque se necesita mucha más investigación para conocer en profundidad los efectos en la salud que provocan este tipo de químicos, diversos estudios lo asocian a un "aumento de ciertos tipos de cáncer, obesidad, infertilidad, diabetes, síndrome metabólico, asma y problemas de neurodesarrollo", indica el artículo de IsGlobal.
Dentro de los efectos, preocupa especialmente el hecho de que los disruptores endocrinos lleguen al feto o a los bebés lactantes, pues "son etapas cruciales del desarrollo" donde "el cuerpo es especialmente vulnerable a los efectos de exposiciones ambientales"; hasta el punto de que pueden "perturbar el correcto desarrollo del organismo y tener efectos en la salud a largo plazo -peor funcionamiento pulmonar, cambios en el crecimiento o mayor riesgo de síndrome metabólico en la infancia-".